Patrimonio escondido – Iglesia La Natividad de Nuestra Señora

Patrimonio escondido – Iglesia La Natividad de Nuestra Señora

De los monumentos de Villanueva de la Reina, sin duda alguna, es la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora la que más patrimonio histórico artístico posee. La mayoría de este lo podemos observar hoy día si nos poseamos tanto por el exterior como por el interior de este flamante edificio, comprendiendo así su importancia y los avatares históricos de los que fue testigo.

Pero nuestra Iglesia parroquial esconde muchos secretos y enigmas esperando a ser descubiertos, unas veces permanecerán visibles y casi inalterables y otras caerán en el absoluto olvido llegando hasta desaparecer ante nuestros ojos.

Esto último ocurrió durante la gran restauración a la que se vio sometido nuestro templo.
Los paisanos que visitaban las obras de manera continua, pudieron observar durante un corto periodo de tiempo una pequeña joya que se escondía tras uno de los pequeños retablos, situados en los grandes pilares que sustentan la bóveda del altar mayor, más concretamente el de la derecha, dónde se ubica a San Antonio.

Esta pequeña joya no era otra cosa que un bello fresco mural que decoraba todo el vano del altar.
Para quién no pudo observarlo, se trataba de una decoración muy delicada de molduras, pilastras que sustentan frisos rematados con cornisas y coronando el cuarto de esfera del vano, unas sencillas rocallas de las que pendían guirnaldas. Un sutil uso de la perspectiva era apreciable gracias a los acertados sombreados de las molduras. Todo en colores azules, rojos, amarillos, ocres e imitación de oro.

Patrimonio escondido de la Iglesia de la Natividad de Nuestra SeñoraLa decoración nos ofrecía información sobre la riqueza ornamental y artística (de tintes clásicos) que la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora debió lucir en su mejor tiempo, entendiéndose que, probablemente, este no fuese el único lugar de todo el monumento que se decoró con esta técnica.

El estado que presentaba daba, supuestamente, testimonio de aquellos lamentables hechos que sufrieron los templos previamente a la Guerra Civil Española. Un gran velo de hollín cubría gran parte de esta pintura, pudiéndose presumir que este altar fue pasto de las llamas o que el vano se utilizó a modo de chimenea temporal. Al no saber a ciencia cierta lo sucedido, cualquier hipótesis razonada y seria puede ser válida.

Al lamentable estado en el que se encontraba habríamos de sumarle el hecho de haber sido víctima de las roturas por parte de las herramientas de trabajo, desapareciendo finalmente tras el tapiado de dicho fresco

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