Semana Santa – las Coplas de Pasión

La Semana Santa de Villanueva de la Reina destaca por las coplas, conocidas como Coplas de Pasión, que datan del siglo XVII, cantadas a los pasos procesionales en forma de pregón.

Las coplas de pasión son cantadas por los “armados”, un grupo de personas que visten el atuendo romano y que custodian a los pasos durante su recorrido tradicional, con el fin de separar al Hijo de la Madre. También les acompaña un gran número de romanos, en este caso soldados, que van a la cabeza de dicha procesión y que portan picas o espadas, según el rango del vestuario. Éstos acompañan todas las procesiones, excepto las del viernes de Dolores y Domingo de Resurrección, pero destaca su participación en viernes Santo en la precesión de Nuestro padre Jesús, donde se hace una escenificación del “encuentro” entre él y la Virgen de los Dolores, corriendo ésta hacia él, interfiriendo los armados en una acción de levantar sus picas y espadas para evitarlo. Una vez parada la acción, los armados cantan algunas de sus coplas mientras ambos pasos se vuelven a distanciar.

Pregones que se cantan en Villanueva de la Reina el Viernes Santo

Los “Armados” son unos típicos soldados (distintos a los romanos), que desfilan delante del piquete de romanos en las procesiones, escoltando el paso del Señor durante la Semana Santa. Ellos cantan los Pregones (en la Iglesia) y las Coplas de Pasión (en los recorridos procesionales). Son tradicionales cantes religioso-populares que aluden a la Pasión de Jesús.

Son cantes a dos voces entroncados en el Flamenco y que no se sabe su antigüedad, aunque debieron popularizarse en el Barroco (siglos XVII y XVIII), por lo que supuso de exaltación de la religiosidad popular.

LÁGRIMASORACIÓN del HUERTOSENTENCIA de AZOTES
¡Hijo mío muy amado!
ya quedo desamparada:
quedo viuda y sin Esposo,
en amargura sin tasa:
quedo huérfana y sin Hijo,
¿qué haré yo sin tu compaña?
la losa de este sepulcro
de luto cubre mi alma:
no me resta corazón
para sufrir penas tantas;
en el mundo no se ve
madre más desconsolada
que yo, ni más afligida
en tan inmensa desgracia.
A la ciudad me retiro,
como infeliz solitaria
porque dejo en el sepulcro
al hijo de mis entrañas;
mi pena no se mitiga,
ni descansará mi alma,
hasta que Tú de la fosa
por propia virtud no salgas,
y con tu resurrección
se convertirán las almas.
¡Oh Señor omnipotente!
El momento ya se acerca
en que habéis de borrar toda
la iniquidad de la tierra,
con vuestra pasión y muerte
que ha de ser la más acerba;
mirad que los santos Padres
ya con ansias os esperan;
abrid las puertas del Cielo
cerradas por culpa horrenda,
desde Adán hasta el presente;
sin que otro remedio tenga,
sino que paguéis gustoso
cuanto vuestro Padre ordena.
Cúmplase su voluntad,
para que así el mundo vea
que el prometido eres Tú
en la ley y en los Profetas,
y en tu Persona se cumplen
sin que les falte una letra.
¡Toma este cáliz y bebe!
que la Majestad suprema
del Altísimo Señor
que es el que todo ordena,
me envía a que te conforte
con tan superiores fuerzas,
para entrar a padecer;
y así, es preciso que mueras,
para borrar el pecado
de Adán y su descendencia.
Yo Pilato, presidente
en la región de Judea,
al culpable yo castigo
con la pena que merezca.
¿Dime tú, Jesús, qué has hecho?
estas gentes te condenan,
y piden que te sentencie
a la muerte más cruenta.
Escribas y Fariseos
que es la porción más proterva,
piden para tí una Cruz,
sin saber yo como pueda
solo, resistirme a tantos
que cual lobos te rodean.
Todos están contra tí,
yo conozco tu inocencia,
pero no puedo obtener
calmarlos de otra manera
que sentenciándote a Azotes
con rigor y con violencia.
Bien conozco que eres justo,
pero la perfidia horrenda
de esta judería plebe
de tu sangre tan sedienta,
menos mal el que te azoten
que no que en una cruz mueras.
Seré contigo severo,
que ser benigno no hay tregua.
Mando te saquen al patio
a la pública vergüenza,
a una columna te amarren
y azotado en ella seas,
por mano de seis verdugos
con rigor y con fiereza,
armados de duras varas,
cordeles que nudos tengan,
quizás viéndote azotado
haya quien se compadezca.
Esto es cuanto puedo hacer
en favor de tu inocencia.
SENTENCIA de MUERTEla JUSTICIA RECTASOLEDAD
Yo, Poncio Pilato que presido
la inferior Galilea y su partido
por el emperador Tiberio, en quien
reside el gobierno de Jerusalén,
estando en mi palacio y tribunal
doy sentencia de muerte capital
contra Jesús llamado el Nazareno
por alborotador de este terreno.
Hombre sedicioso malhechor,
mágico, hechicero y encantador;
porque pretende y piensa hacerse rey
Hijo de Dios y autor de nueva ley;
el pueblo agitado pide a gritos
castigo ejemplar a sus delitos.
Ordeno y mando pague su malicia
con debido rigor a mi justicia.
Pesada cruz ha de llevar a cuestas,
al cuello sogas y cadenas puestas;
saldrá además entre dos ladrones,
para que más resalten sus baldones;
lo llevarán al monte del Calvario
y allí morirá por temerario;
los ladrones al uno y otro lado
para ser entre inicuos reputado.
Mando que sus infamias por entero
las vaya publicando un pregonero,
sin que nadie se atreva ni presuma
a impedir lo firmado de mi pluma,
que si alguno librare tal persona
lo tendré por traidor a la corona.
¡Oh judáica nación, ya estás contenta!
¡Ante el juicio de Dios rendirás cuenta!
Esta es la justicia recta
del Padre Eterno y Señor,
que el Unigénito amado
muera ya sin dilación.
Cumplidas las Profecías
no hay más término ni acción;
los santos Padres aguardan
libertad de redención
y Jesús muere gustoso
porque le obliga su amor;
de Jerusalén será
el perpetuo bienhechor;
su bondad satisfará
culpas que no cometió;
al género humano todo
sacará de la prisión
en que el pecado de Adán
con cadenas te amarró
-Es mi Hijo justo y santo,
Dios Eterno como yo;
muere por salvar al hombre
y aplaca mi indignación,
¡Mortales! venid a mí,
concedo a todos perdón.
Virgen triste y solitaria,
que vas regando con llanto
la ladera ensangrentada
del empinado Calvario,
sin que tus penas se acaben,
pues no acaba tu desmayo.
A tu vista misteriosa,
envueltos en los sudarios,
huyen los muertos del monte
al sepulcro que dejaron:
todos ¡ay! te dejan sola,
a solas con tu quebranto,
porque todos en tu Hijo,
pusieron fieras sus manos:
Madre triste y solitaria,
yo siento tu desamparo.
¿Dónde irás que no estés sola
y no vayas encontrando
más pena para tu pena,
más llanto para tu llanto?
¿Dónde irá tu pensamiento,
cual torrente desbordado,
que no se tiña de sangre,
ni se mire solitario?
¡Sola estás, Madre del alma!
nadie viene a darte amparo,
y Tú al madero te acercas
otra vez con fuerte abrazo.
¡Madre triste y solitaria
la España te está llorando…!
Coplas de pasión
Pilatos le dice
por qué te han vendido
cordero y sin mancha
qué habrás cometido
que quieren que yo
te de más martirio
con dos mil azotes
que te han abatido.

Ha llegado Judas
al manso cordero
y le ha preguntado
con rostro severo
dime a quién buscáis
ellos respondieron
venimos buscando
Jesús Nazareno.
Jesús Nazareno
el ángel te ceja
el traidor de Judas
ya viene muy cerca
pues viene a prenderte
al son de trompetas
casa Pilatos
tienes sentencia.

Dejad que lo bese
a mi HIjo Amado
descruzad las lanzas
cobardes soldados
mirad que es el Rey
del género humano
que nació en Belén
del vientre Sagrado
Al Señor San Pedro
pregunta un sayón
si conoce al reo
le dice que no
el gallo cantaba
Pedro se acordó
de aquellas tres veces
que al Señor negó.

Hermano mayor
de Jesús Amado
con mucho fervor
cantan tus hermanos
redime Señor
to(do)s nuestros pecados
que en el otro valle
nos sean perdonados.

 

Compartir...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone